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Personajes de la palabra y la historia en Chimborazo

La obra de la distinguida intelectual, señora Gladys Barriga de Velásquez tiene un mérito básico: denota el esfuerzo por rescatar los valores intrínsecos de Riobamba, en el entorno de dos líneas de la intelectualidad: la Literatura y el Periodismo. A ellas quizás pudiera adosarse la Historia y, como un compendio que encierran esas ramas del Ars Scientiae o el Arte de cultivar las Ciencias, se insinúa con marcado acento la Cívica, aquella materia que, para quienes ya rebasamos la media centuria, hizo que nuestro pensamiento estuviera valorado en lo que debemos HACER y en lo que podemos SER como ciudadanos de una Patria. Además, lamentablemente los valores sociales están perdiéndose, el  con el auge que han tomado otras ciudades ecuatorianas. Quizás esto amerita un rediseño de la Axiología como cultivo de los valores elementales, pues ya no se enseña a respetar los símbolos ni las personas, peor a los hitos e íconos peso intelectual de Riobamba es pequeño, en comparación que nos representan.

Ese respeto insinúa la autora de esta publicación. Doña Gladys Barriga de Velásquez constituye un peldaño  sustantivo en la difícil escala de la Investigación. Su mérito está en el interés por revalorizar nuestra cultura, con el paciente cincel de quien descubre detalles de autor y obra, para darlos a conocer al gran público. Por eso, quizás, se justifica el hecho de que algunos personajes no aparezcan con algunos datos con los que otros sí constan. O a lo mejor con la actualización de varios de ellos, dado que los borradores del libro se mantuvieron incólumes por algunos lustros.

Hoy aparecen, gracias al apoyo del núcleo de la Casa de la Cultura, a la que hay que expresar, en sus actuales directivos, el formal y sincero agradecimiento. Afirmamos que, ciertamente, no están todos los que son, pero sí son muchos de los que están. Ya serán los investigadores de la siguiente jornada los que complementarán esta entrega. Juega, entonces, importante papel la comprensión a esta delicada circunstancia.

Personalmente, me complace juzgar con criterio de equilibrio el valor de esta obra. Lo hago desde el pupitre colegial en que escuchaba sus sabias lecciones en el querido Colegio, ahora Instituto Superior Juan de Velasco. Diría que es un gratísimo privilegio dialéctico el que un alumno analice la obra de su maestra, a sabiendas de que los dos, unidos en el fervor de un compromiso cultural, estamos aportando con nuestra condición intelectual, a resaltar el siempre bien querido nombre de Chimborazo y Riobamba, de sus mujeres y hombres que han trabajado y laboran por recuperar el tiempo perdido.

Concluyo parodiando el mensaje que diera el fundador de la nueva Riobamba en el año 1799, José Antonio Lizarzaburu, cuando sus ayudantes le preguntaron por qué medía (a cordel) las calles “tan anchas” de Riobamba. El respondió con esta admonitoria frase: “No son para nosotros nomás, sino para los que han de venir, también”. Como la visionara  expresión lizarzaburesca, nosotros estamos en el intento, nos mantendremos en él, porque la cultura de Riobamba tiene que ser, sobre todo, para los que han de venir también. Reciban este mensaje de la autora de la presente publicación.

Riobamba, 8 de diciembre del 2008

Dr. Daniel Pazmiño G.

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