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Cien figuras en la historia de Chimborazo

¿Qué podría más darte? ¿Algo más todavía?

Sí…acaso el corazón como una ofrenda roja

Latente y sensitiva, clavel granate intacto

Para exhortar tu frente egregia y soberana

Riobamba señorial.

Celso Augusto Rodríguez

No somos hijos del viento, una telaraña de voluntades forjó y forja los imaginarios en la construcción apasionada de la identidad local, que a ratos se desvanece en la amnesia colectiva, que a ratos nos hace preguntarnos quienes fueron aquellos que sembraron esperanzas para que seamos esa fragua donde no solo iluminan estrellas, sino que se gestan mundos, donde hombres de la talla del autor de esta obra, van tejiendo espacios para que los que siguen en el ciclo de crear tengan actitudes a emular. Identidad que a pesar de todos los vacíos sigue fundamental en todos nosotros.

Riobamba, es una ciudad muy diversa cuya población se renueva permanentemente por la emigración, lo que no ha permitido a sus ciudadanos enamorase de su historia; ello ha llevado a que se mermen los niveles de autoestima local. Cien figuras en la historia de Chimborazo, libro que publicamos desde la Casa de Carrión, es un aporte para llenar ese vacío y proyectar en la memoria colectiva la vida de quienes se jugaron por dar, Ser y servir.

Este texto, fruto de la investigación apasionada del Dr. Carlos Ortiz Arellano, es una radiografía de los íconos referenciales del ser colectivo en construcción. Invitamos a todos aquellos que aman nuestra tierra a hacer un pacto de sangre, de forma literal, como lo hicieron Daniel León Borja, Celso Augusto Rodríguez en pos de construir desde esa minga del futuro que tanto soñamos en la Casa de la Cultura de Chimborazo, la ciudad que queremos para los próximos cincuenta años. Miga en cimentación de futuros, que no se puede fraguar adecuadamente si no conocemos a esos seres humanos que desde distintos escenarios y distintas épocas van proyectando a través del tiempo las huelas a seguir…

Se repite reiteradamente “La única muerte es el olvido”, extinción que siempre es dual porque no solo se extingue él que se fue, se extingue también él que olvida. No dejemos que la levedad de la época nos extinga.

Han caído en la batalla contra la lógica del tiempo los apostatas del bien común, este libro es para hacernos saber que existen sus contrarios; esos caballeros que desde la utopía, no se exilian de la memoria dándonos cantos, nortes y vuelos. Estoy seguro amigo lector que usted tiene mucho que sembrar en nuestra tierra, palpe las vidas de estos seres humanos y con un trabajo humanista proyecte su ser a esa transformación que todos añoramos.

Gabriel Cisneros Abedrabbo

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