Exposición "Innecesario" de Guillermo Castillo

INNECESARIO ha denominado Guillermo Castillo Maldonado al conjunto de dibujos que presenta en su primera exposición.

Desde su espacio vital de vinculación con la sicología clínica, ha conducido sus indagaciones por el misterioso laberinto de la mente humana, para descubrir el Dramático rostro de los padecimientos con sus diversas expresiones.

Libera el Trazo del dibujo que se desliza entre delgadas líneas de tinta sobre papel, para configurar la imagen de sobresaltos íntimos, deviniendo en imágenes con una gran carga sígnica de diversas instancias existenciales que transitan por la sombra del desamor, la duda, la desventura y las angustias. Con su lenguaje plástico sugerente, Castillo nos conduce al encuentro de nuestro propio ser interior, que aun estando inadvertidamente oculto, puede identificarse con algunos de los elementos expuestos, para sacudir la aparente calma en que vivimos y enfrentan aquellos conflictos que solo afloran en los sueños. Guillermo Montoya Merino - Director. CCE – N – CH

Sobre el artista.

Guillermo  Castillo (Riobamba,  23 de  diciembre  de 1992) Estudiante de Psicología Clínica, actualmente re- side en Quito. Segundo de tres hijos. Apasionado por la soledad, el delirio y exceso que se plasma en el dibujo infantil. Sus primeros pasos en el dibujo los da a tem- prana edad, tomando como lienzo las paredes, los cua- dernos y cualquier trozo de papel que deambule ligero en sus pies. No cuenta con instrucción alguna en téc- nicas artísticas, los movimientos de sus manos obede- cen a la pulsión desvergonzada de erigirse desde la tin- ta, encontrándose en los rostros imperfectos que lleva dentro y de los cuales anhela escapar. La presente obra alborotada, innecesaria, compulsiva y rumiante se erige del abismo solitario que lleva a cada persona a buscar su significado entre el orden, lo establecido y la estética.

El retrato íntimo de desnudez y vergüenza personal es considerado dentro de este espacio como apertura a en- contrarse en lo absurdo, la esperanza descarada del caos que la semántica social construye para sus ciudadanos. Estamos plagados de rituales que nos obligan a saciar la angustia de saber que no todo está bien, que nos arrin- conan a la idea de olvidar lo que somos cuando las som- bras nos cobijan. Esta es una lucha personal que hemos olvidado. Las líneas impertinentes son la forma sublime de expiar el sentimiento patológico de considerar bello lo perfecto.

¿Alguien sabe cómo puedo hacer para volver a ser niño?

¿Alguien sabe dónde estoy?

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