EL REY DE REYES Y FOLCLOR POPULAR

Gabriel Cisneros Abedrabbo / Víctor Niama San Andrés

En la provincia de Chimborazo y en la ciudad de Riobamba, durante los meses de diciembre y enero, el pueblo católico, hace visible a la colectividad en manera pomposa su religiosidad y fe en los favores que otorga el "Niño Jesús", a sus devotos. Esta celebración, se ha mantenido por muchas décadas y gira alrededor de una cosmovisión socio-económica, en la que tienen principal protagonismo los dueños de los distintos iconos de Jesús niño, que se denominan Fundadores Síndicos, conjuntamente con los antiguos priostes, a los que se denominan fundadores. Ellos son los que escogen a los priostes de la fiesta a realizarse, los cuales cuentan con colaboración directa de los guashayos, Jochantes y devotos, que en un acto de agradecimiento hacia quien les ha concedido sus favores, apoyan a la fiesta ya sea con especies o con la participación directa en las comparsas, en donde interpretan a personajes típicos del folclor andino, no faltan diablos, sacharunas, curiquingues, perros, payasos, etc. La Fiesta tiene su auge con la misa y los pases del Niño, que es el resultado de una preparación anual, ya que para que esta tenga éxito, se debe cumplir con una estructura establecida en la memoria histórica de los devotos y entender toda la problemática social que gira alrededor de la imagen religiosa.

En el caso particular del "Niño Rey de Reyes”, la conmemoración religiosa más grande, la organización de la fiesta es patrimonio de los fundadores y jochantes se inicia el año anterior, con la nominación de los priostes, los jochantes y los guashayos. La fiesta intensifica las relaciones de amistad entre familiares y vecinos; la misión de las jochas rebasa la naturaleza de un aporte en honor a la fe y se reviene cuando el beneficiario del jochante lo requiere ya sea para el priostasgo, construir una vivienda ó para compromisos sociales como un matrimonio u otros. La relación entre todos estos elementos sociales es muy fraterna y adquiere compromisos formales.

Dentro de la cultura popular ecuatoriana, el pase del Niño del Rey de Reyes, debe ser entendido en su verdadera dimensión ya que los diferentes jochantes se esfuerzan porque las jochas en danzas, carros alegóricos, bandas de pueblo y más elementos propios del Pase del Niño sean de primer orden, razón por la cual este pase cuenta con la participación artística de grupos de danza del país y de países del área Andina, grupos profesionales que son contratados por los jochantes y grupos populares que se forman con devotos que montan danzas y coreografías exclusivamente pare la fiesta, los segundos tienen fundamental importancia ya que alrededor de los elementos paganos del pase del niño se establecen vínculos de comunicación con la divinidad. La danza como concepción religiosa fue fundamental en las culturas prehispánicas, en la actualidad aunque esta cosmovisión ha perdido vigencia aun late en el imaginario colectivo.

Los personajes mas destacados en los más de cuatrocientos pases de niño que se realizan entre diciembre y enero por las calles de la ciudad son:

Los payasos, que marcan el humor con dichos y coplas populares y que en este caso en particular son los guardianes de la integridad física del niño, los diablos propios del paganismo popular, su presencia es la ratificación de lo dual de la fiesta, los curiquingues personaos típicos del folclor ecuatoriano, el Sacharuna, entre otros.

Este junto a los más de cuatrocientos pases del niño que se realizan durante los meses de diciembre y enero, rompen la indiferencia de la ciudad de Riobamba, la misma que se adorna en secreto, que fluye en espacios de vida y sueño posibles, el trafico es detenido y sus habitantes como los turistas tienen la imagen de que se rompe el tiempo, la danza nos incita a sumarnos a los ritmos festivos, la música se esparce por parques, plazas y por un momento la alegría es el denominador común de todos creyentes y no creyentes, devotos y curiosos.

Tomado de la págian web de Gabriel Cisneros Abedrabbo

  Compartir