PACO GODOY, ENTRE LOS PIANOS DE SU VIDA

Nació en Riobamba, pertenece a la quinta generación de una afamada familia de músicos y compositores. Dio su primer recital de piano a la edad de cinco años; sus estudios los realizó en: Orquesta Sinfónica Nacional (Centro de Difusión Musical) 1980-1982 Instituto de Música Sacra ''Jaime Mola'' 1982-1983 Conservatorio Nacional de Música 1984 1989.

Como solista del piano, órgano y acordeón viene grabando desde la edad de 11 años Director musical, compositor y acompañante, ha compuesto un centenar de obras en formato sinfónico, música sacra y música popular en la mayoría de los ritmos nacionales como internacionales. Ha musicalizado a poetas como Medardo Ángel Silva, Juan Bautista Aguirre, Gabriela Mistral, Rubén Darío, Ernesto Cardenal, Federico García Lorca, José Ángel Buesa, entre otros.

El piano en los abismos de Paco Godoy se vuelve una cuerda frágil fusionando martilletes, desmantelando glaciales de métodos sin alma, él es la esencia y la estructura; el pan y el espíritu; él es el caer sin miedo a un mundo que escapa; la dulzura y el reto de soñar diluvios.

El primero de octubre por invitación de la Casa de la Cultura en el día Nacional del Pasillo este gran pianista riobambeño amalgamó el arte entre sus manos con interpretaciones del pentagrama nacional, pero sobre por sus creaciones que frente al equilibrio intercalaban naturalezas y sentimientos, el bing bang de la construcción armónica que fluía en la felicidad y en el dolor que nota a nota se iba sembrando en las gentes.

La música, la intrépida fluidez del repicar amores que ya no están en nuestra realidad y sin embargo están, el golpear dolores y sublimar felicidades en la lluvia, el sentir día a día que estamos vivos, se siente homenajeada en la dualidad creativa de un ser humano que es algo más que estuche, que es luz en el silencio, que es sentirse participe de aquellos que viven muriendo los sorbos de un tierra, las campanas de un templo, la religión de ateos que fusionan pianos al construir de Paco Godoy.

Preñado de estrellas el piano se hace muerte, clarividencia y a ratos poesía; salta temporalidades y simplemente es el pasillo que en la distancia interpreta Paco Godoy acercándonos y haciéndonos uno en la vibración estética del ser y del creer…

Tomado de la página Palabra en Pie

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